La original república, el recoveco bohemio, el conventillo, las casonas de antaño, quedaron en el recuerdo de pocos… Hoy solo quedan algunas ruinas del pintoresco Puerto Viejo de los años ’20.

Lo que queda, parece abandonado, viejo, olvidado. El cierre de las fábricas locales, como la Portland San Martin, la crisis de las industrias y muchos comercios del barrio golpeó a la comunidad de Puerto Viejo, que se sustentaba, casi exclusivamente, de estas. El poder adquisitivo de los lugareños disminuyó considerablemente, a lo que se sumó el continuo avance de asentamientos precarios, en parte consecuencia de esto, en parte consecuencia de las crecientes del río, que obligaban a sus pobladores a mudarse a barrios aledaños y volver cuando el río bajaba. El barrio obrero de antaño dio lugar a este otro, donde la mayoría de los actuales habitantes, se la rebuscan como pueden, para sobrevivir. Se emplean en la “Coceramic”, en las areneras o de changarines. Pescadores quedan pocos, y lo hacen para procurarse su propio alimento. Hay varios empleados municipales, muchos idóneos en diferentes oficios (pintura, albañilería, mecánica), empleadas domésticas, jubilados y algunos que viven de los planes de ayuda económica del gobierno.

Existen dos clubes “el Club Puerto Viejo”, que en estos momentos está sin comisión directiva, pero igualmente se utiliza el salón para cumpleaños y velorios. Y el “Club de Pescadores” más grande, activo y en crecimiento. Las tres areneras y la fábrica de cerámicas y baldosas, anteriormente nombradas, varias despensas, un corralón de materiales de construcción, un par de bares y una heladería.

La escuela Nº8 “Juan Martín de Pueyrredón”, que funciona desde 1911, un Centro de Salud, dos guarderías “Farolito” y “Mojarritas” y  Centro Comunitario “Josefina Zubizarreta”. Este Centro funciona como un espacio para la educación y el mejoramiento de la calidad de vida de los vecinos del barrio (y de algunos otros barrios aledaños como el Pancho Ramírez y Anacleto Medina). Funciona como escuela de EGB 1,2 y 3, y también se dictan diferentes talleres: artes plásticas, carpintería, panadería, cerámica, talabartería, herrería, peluquería, gastronomía, ceremonial y protocolo, y electricidad, entre otros, donde participan entre 100 y 120 personas. El Centro les proporciona la capacitación y muchos de los elementos necesarios para trabajar. Tiene micro emprendimientos como la panadería, la carpintería y la cerámica, llevados a cabo por quienes componen los diferentes talleres.

También existen otras agrupaciones dentro del barrio que abogan por una mejor calidad de vida de los vecinos, como la Comisión Pro Desarrollo Puerto Viejo, que, entre otras cosas, le ha pedido al gobierno municipal la parquización del espacio público, iluminación y mejor accesibilidad, a través de un Proyecto de Rediseño Urbano. La O.N.G. “Fe, honestidad y esperanza”, que está a cargo del comedor para niños, embarazadas y abuelos, que funciona dentro del Centro Comunitario, como tambien el Museo Barrial, que ocupa una parte del mismo edificio.

 

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 Museo Barrial de Puerto Viejo y Cuesta Los Vascos

 

Puerto Viejo también posee una Comisión Vecinal, que, al igual que el Centro Comunitario, se encarga del almuerzo y cena de los más necesitados.

Como hemos visto a lo largo de este trabajo, Puerto Viejo es un barrio rico en historia y cultura, y está estratégicamente ubicado, ya que es el eje entre el parque nuevo y la costanera, por lo que podría ser un importante punto turístico de nuestra ciudad. El desarrollo de políticas públicas orientadas a la valorización de determinados sectores patrimoniales de Paraná, sería un paso fundamental para el crecimiento de un barrio como el de Puerto Viejo.

 

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