Puerto Viejo es el barrio más antiguo de nuestra ciudad. Como paranaenses sabemos en las condiciones “exteriores” que se encuentra. Muchos lo ven sólo como una zona pobre, con casas viejas. Ubicamos allí el funcionamiento de la famosa fabrica de tejas y baldosas Coceramic; las areneras “Días”, “Fernández”, la cementera “Pórtland” entre otras, y es el paso obligado hacia “Bajada Grande” otro sitio, privilegiado por su naturaleza, rodeado de río, pero casi igualmente empobrecido y marginado. Sin embargo, poco sabemos de Puerto Viejo y ni imaginamos que este lugar podría y debería ser uno de los más bellos y atractivos de Paraná. No solo por su ubicación, hoy más privilegiada que nunca, por la remodelación de la costanera y el Parque Nuevo, sino también por lo que representa para la historia de nuestra ciudad.
Si averiguamos qué tienen otros barrios históricos de nuestro país, nos asombraría darnos cuenta de que Puerto Viejo cuenta con todo lo necesario y más. Solo le falta el reconocimiento de los ciudadanos.
Conocerlo y reconocerlo como barrio histórico es el primer paso para alimentar el sentimiento necesario para valorarlo, tarea que nos uniría como paranaenses y que nos daría un fruto muy valioso, que es la construcción de nuestra identidad ciudadana.
Cientos de artículos en los diarios locales nos han recordado su importancia. Sin embargo sigue siendo una lucha de pocos.
Existen varios proyectos vigentes, como, por ejemplo el del Colegio de Arquitectos de Entre Ríos, que a través de la Comisión de Preservación, propusieron un “Plan para la puesta en valor del sector urbano de Puerto Viejo” el que contribuiría a frenar el deterioro del área, a través de la valorización de sus potencialidades; así como también Leyes, Decretos (893, 1168, 1481/89, 1818) y Ordenanzas Municipales (7167, 6588, 7305, 7593, 7617, 8255, 7033/87) que amparan su protección y cuidado.
Sin embargo hoy vemos, como estos proyectos y leyes, por diferentes motivos, no llegan a concretarse y/o cumplirse.