Puerto Viejo, fue pasando por diferentes etapas que lo modificaron en su evolución y conformación. En los comienzos se perfilaba como un barrio de trabajadores forjado en la cohesión de los vecinos de Santa Fe y los nuevos inmigrantes europeos, que supieron apreciar sus riquezas naturales y vislumbraron el tesoro que contenía su ubicación estratégica.

Hacia fines del 1800, cuando Paraná vuelve a ser capital de la provincia, se experimenta un importante progreso en todos los niveles: en lo comercial, en lo urbano y lo social; progreso que sigue manifestándose en el siglo veinte, convirtiendo a la ciudad en el centro comercial más importante de Entre Ríos. Una capital que cuenta con aguas corrientes, importantes obras de salubridad, adoquinado, luz eléctrica, un nuevo puerto y nuevos medios de comunicación, tanto fluviales como terrestres. En el centro se multiplican los hoteles, confiterías, restaurantes, cafés y billares, y también en la zona de Puerto Viejo, que mantenía un importante movimiento comercial, a pesar de haber sido reemplazado el puerto de ultramar.

Siguen funcionando los astilleros, el almacén naval, y otros comercios relacionados a la actividad portuaria, aparte de importantes industrias, fábricas y casas comerciales.

Un dato a tener en cuenta son las cifras del censo nacional de 1914, que registra un total de 36.089 habitantes, ocupando Paraná en 10º lugar entre las ciudades argentinas. Y a fines de la década del ´30 esta cifra se duplicaba.

Entre las principales fábricas asentadas en Puerto Viejo se destacan la Compañía General de Cerámicas (Coceramic), que data del año 1934, y aún tiene vigencia, la Fábrica de Cemento “Portland San Martín”, que empezó a funcionar a principios de 1938; también estaba la Hierland, fábrica laminadora de acero y metales y las plantas de almacenamiento y distribución de combustibles ESSO e YPF. Dichas industrias, proporcionaron una importantísima fuente de trabajo para los vecinos del barrio.

Esta zona, no quedaba al margen del progreso de la ciudad y se perfilaba como un barrio obrero, donde el clima portuario perduraba y muchos paranaenses seguían encontrando en esta zona, un lugar activo y una fuente laboral.